Mujer de guardia civil
"Los ponía en fila y les daba con la correa"
No fueron más que dos o tres segundos, o algo menos incluso, pero nunca lo conseguirá borrar de su mente. Su ex marido, un agente de la Guardia Civil, llegó a casa de muy mal humor, como de costumbre. Pronto se desató la bronca y, sin mediar palabra, echó mano del cinturón. "Vi la pistola en mi cabeza", recuerda esta mujer que aún tiene pánico a ser encontrada por su agresor.
A sus más de 50 años, y después de ser brutalmente agredida física y sexualmente durante 33, ha conseguido huir de su peor enemigo. Lo hizo hace 17 meses. Salió con lo puesto y se fue a una residencia de mujeres maltratadas porque su ex pareja la buscaba. Sus cinco hijos lo hicieron hace bastante tiempo. Ellos también fueron maltratados. "Los ponía en fila y les daba a elegir el cinturón con el que quería que les azotara", cuenta entre lágrimas. Recuerda que todos se independizaron muy jóvenes cansados de las palizas.
Casada con un español
"Decía que me iba a denunciar por ilegal"
Conoció a su agresor con algo más de 24 años. Su abuela se lo presentó por teléfono y, aunque tenía 20 años más que ella, terminó enamorándose de él y se vino a España con su hija. Una vez en su casa las cosas empezaron a cambiar. "Los piropos se convirtieron en desprecios y las caricias en palizas", relata algo asustada. Pese a que lleva 18 meses fuera de su cárcel (los escasos 50 metros cuadrados del piso donde vivía con su verdugo), aún le cuesta tener una conversación con un hombre. "Han sido más de cinco años de golpes y amenazas, pero lo peor de todo es que también pegaba a los pequeños", dice.
No denunció antes su calvario porque su ex pareja "decía que me iba a denunciar por no tener papeles", cuenta. Ahora su vida depende de un juicio. Puede perder la custodia de los dos hijos que tuvo con él y ser deportada.
Profesora universitaria
"Me forzaba hasta dejarme sangrando"
Hace poco que tomó la decisión de separarse definitivamente de su pareja. Ya lo había intentado en varias ocasiones pero, al final, por unas circunstancias u otras, volvía. Cuenta que la primera vez que pensó abandonarlo fue durante unas vacaciones en Cádiz. Su agresor se enfadó porque tardaba mucho en arreglar a los dos niños para ir la playa y ella le dijo que si le hubiera ayudado habría tardado menos. "Nunca más le repliqué", asegura.
Fue la primera vez que la dejó sangrando. Empezó a zarandearla y sin mediar palabra le dio un cabezazo en toda la cara. La dejó sangrando e inconsciente. "Cuando me levanté tenía a mis dos pequeños llorando a mi lado", recuerda llorando esta mujer de 40 años. Aunque cuando más la humillaba, explica susurrando, era cuando "me forzaba sexualmente hasta que me dejaba sangrando y luego se reía". Como en las historias anteriores, sus dos hijos también fueron maltratados. En una ocasión, uno de ellos se puso enfermo porque su padre le obligó a pasar varias horas fuera de casa porque lloraba. Era invierno y había nevado.
Cuando contó los maltratos a los pequeños ante un tribunal, el juez dijo que se trataba delderecho de corrección (a educar) del padre.
María Quintana, 51 años.
Pta. de la Asociación Juntos contra la Violencia Doméstica
"Era como un títere en sus manos"
Jamás se colocaría en un bar de espaldas a la entrada, ni iría sola al cine. Sigue al pie de la letra una lista de precauciones por si su ex pareja da con ella. Hace 12 años que decidió denunciarlo, pero aún tiene miedo, aseguró a 20minutos.es María Quintana, toda una superviviente del maltrato machista. Como casi todas las víctimas de esta lacra, explica, todo comenzó con unos ligeros desprecios, "quepoco a poco te anulan por completo", seguidos de pequeños empujones y la primera paliza. "Era como un títere en su manos", asegura, mientras recuerda que tardó más de seis años en reconocer que era una mujer maltratada. Pese a que ha tenido que soportar 18 años de palizas, agresiones sexuales e insultos, María es una mujer nueva. "Lo más difícil es decir 'hasta aquí he llegado' y denunciar. Aprender a ser feliz es muy fácil, con no acordarte de él...", cuenta con ironía.
63 fallecidas en 2010
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