jueves, 17 de febrero de 2011

Perfil del MALTRATADO

El maltrato es un largo proceso en el que la victima no es consciente de la vulneración de sus derechos, como la falta de respeto, la humillación, etc. A pesar de la falta de objetividad, en muchos casos, no nos atrevemos a apuntar que, no existe un perfil concreto del maltratado, expertos nos indican todo lo contrario,  de ahí la importancia de descubrir que se esconde bajo la persona que esta siendo sometida a éste tipo de vejaciones. Es nuestra obligación concretar sobre éste perfil ya que, no podemos negar que exista, en realidad, un perfil concreto que en muchas ocasiones nada tiene que ver con el nivel socio-educativo ni con la raza.

En la mayoría de los casos el maltrato comienza con un tira y afloja entre el maltratador y el maltratado, éste último por circunstancias que pueden ser de diversa índole como por ejemplo, no dar importancia a un comentario mal intencionado creyendo que es algo puntual y pensar que forma parte de la personalidad del maltratador, enamoramiento, o habitualidad a éste tipo de situaciones.
Es de vital importancia detectar a tiempo estos indicios para corregir el maltrato al que se ven sometidos muchos individuos, aún sin saberlo. Con todo ello estaremos capacitados para prevenir las agresiones.

Prácticamente todo el mundo reconoce un acto de desprecio, continuas comparaciones, chillidos, gritos, risas sarcásticas, burlas, desprecios, cara de asco al hablarnos etc. A pesar de restar importancia a estas aptitudes son signos que van creando en nosotros un malestar interno y profundo. No sería justo hablar de la sensibilidad de la persona que los recibe puesto que estos signos se suelen desarrollar desde la más tierna infancia de las victimas, teniendo en cuenta la predisposición que tiene un niño a absorber cualquier tipo de información para el desarrollo de su personalidad así como las normas o situaciones en su hogar, podríamos hablar de un hábito de vida, como puede ser el de lavarse los dientes, comer o vestirse. La persona que esta acostumbrada a estas maniobras no está capacitada para distinguir entre lo normal y lo anormal, de ahí que se vean involucradas en una rueda de circunstancias que, a la corta las convierte en personas maltratadas, haciendo del maltrato su forma de vida. Es su carácter de aprendizaje de ahí que también será su método de enseñanza, convirtiéndose, probablemente, en un futuro en maltratador a menos que, sea consciente de la situación real de estos actos y de la peligrosidad del mismo.
A partir de éste punto no debemos extrañarnos ante afirmaciones y no reconocimiento de malos tratos, frases tales como:
“Mi padre nos pegaba con la correa cuando nos portábamos mal”, “mi abuelo tiraba la comida cuando no le gustaba”, “mis padres siempre estaban gritando”, “en el colegio me tenían manía”, “recuerdo que un día nos obligaron a salir a la calle descalzos”, todos estos comentarios se suelen hacer entre risas, contados como una anécdota de juventud, cuando en realidad es el disfraz más delatador de que esta persona ha sido victima de malos tratos no percibidos como tal y que esta muy expuesta a las artimañas del maltratador.

Es de vital importancia detectar los aspectos no verbales, en muchas ocasiones las personas tendemos a pasar por alto estos signos inequívocos sorprendiéndonos con posteridad de lo que realmente nos están diciendo, un abrazo con cierta desazón, un desaire, una callada por respuesta…

La agresividad verbal es un repertorio de insultos que se convierte en mordacidad cuando todas las palabras o frases desvalorizan a la otra persona, no por un insulto aislado.
En las siguientes líneas se muestran claros  ejemplos de una comunicación agresiva que, es considerada como maltrato psicológico.

Moralización:  Sutileza en el control, la persona se cree dueña de la verdad absoluta, no dejando capacidad a la otra para poder dar su opinión o actuar de forma independiente, juzga a los demás por su baremo, haciéndolo de forma paternalista, desde su prisma de persona respetable y dueña de la verdad absoluta. “Una buena madre es aquella que cuida de su marido y sus hijos y no busca trabajo fuera de casa”, “una buena esposa no necesita ir a tomar café con sus amigas, para eso tiene a su marido”, “me estoy sacrificando por darte los mejores colegios, la mejor educación y mira como me lo pagas”, “no necesitas hablar con nadie para eso estoy yo”.

· Interpretar: La persona presupone lo que la otra esta pensando o pretende decir. "Me haces esto por venganza por lo que pasó ayer”, “estoy segura de que no me ves capaz de hacerlo sola”.

· Imponer soluciones: El individuo toma  decisiones sin consultar a los demás miembros de la familia o a la pareja. "Me apetece ir a dar una vuelta, vestíos para salir a pasear"."Donde manda patrón no manda marinero".

· Criticar: Existen dos tipos de crítica, la constructiva o sugerencia y la crítica destructiva. Nos centraremos en esta última, que provoca un malestar en la persona que la recibe. La primera sirve para buscar una solución, la segunda se basa en la confrontación. "Si no fueras un calzonazos, no te hubiesen despedido del trabajo"."Eres una pesada, todo el día hablando de lo mismo, ¿te ametrallo yo con mis cosas, con mis problemas,  me pongo tan pesado como tu?".

· Ridiculizar: Burlarse del otro en algún aspecto. " ¿has visto la pinta que tienes con esas ropas?”, “No hables así delante de nadie porque se van a burlar de ti”, “dedícate a leer antes de soltar esas estupideces”

· Despreciar: Menospreciar al otro individuo. "¡Eres tonta no te enteras de nada!”,

· Reprender: La persona directamente critica de forma destructiva: "Esto esta incomible, no se como te atreves a meterte en la cocina, mi madre lo hace mejor que tu”.

· Amenaza o coacción: En el maltrato psicológico que lleva años es muy típico encontrar que el agresor o agresora amenaza o coacciona si no se cumple algo con hacer o dejar de hacer algo. Es bueno recordad que el Código recoge la figura de las amenazas y coacciones cómo delito, esto muchas veces se pasa por el calor de la discusión. "Si me abandonas, te mato o me mato". "Cómo si no callas a ese crio le parto la cara, pero ¿Quién se ha creído que es?”.

· Culpabilizar y hacerse la víctima: Este fenómeno es muy corriente. El agresor proyecta su agresividad en la víctima y se percibe como inocente. "Dices que me quieres y me haces esto, no lo entiendo, yo que creía en ti y ahora resulta que me estas mintiendo, yo debo actuar así porque tu me provocas, la culpa es tuya, no seas así y yo cambiaré”.

· Pseudoaprobación: La persona aparenta comprensión pero deja un poso de culpabilidad en la persona que la escucha. “Si ya se que es tu familia pero tienen más familia ¿no? De todas formas lo entiendo vete si tienes que ir, yo me quedaré, aquí, me haré algo para cenar y te esperaré”.

· Tranquilizar: La persona tras haber hecho algo malo, tiende a indicar qué la otra está poniéndose nerviosa, qué no controla sus actos y ella le pide qué se tranquilice, manifestando lo buena persona qué es. "Sí, es verdad  estaba viendo pornografía pero, no es para tanto, solo lo hago por diversión, no me produce nada, tranquilízate y lo entenderás, no es nada personal contra ti o nuestra relación”

· Retirarse: Hay un tipo de agresividad que se caracteriza por la pasividad, por la falta de compromiso para arreglar la situación. No hablar del tema o darlo por zanjado sin que la otra persona entienda del porque ha ocurrido la situación. “No soporto verte así, mejor me voy a dar una vuelta y cuando se te pase regreso, no eres capaz de entender que ha sido un error”
 
Es un hecho que, éste tipo de situaciones son más comunes de lo que podamos pensar, como también lo es que debido al habito de las mismas, el maltratado se convierta en maltratador. Esto es un riesgo a tener muy en cuenta puesto que de esta forma, nunca se erradicara la violencia domestica.


Las personas maltratadas comparten las siguientes características: (fuente: Universidad de Valencia)

- Fue maltratado por sus padres, bien en forma de abusos físicos, psicológicos o sexuales, o fue testigo de ellos. 
- Aprendió a someterse a la voluntad del hombre, representado por la figura paterna autoritaria y punitiva; por ello adoptan un rol pasivo, de sumisión y sometimiento en sus relaciones. 
- Está acostumbrada a conductas violentas pues éstas han sido su medio de vida y las ve como normales. 
- No se valora como persona a causa de esa infancia traumática, e intenta adaptarse a una vida perpetua de malos tratos. 
- Tiene baja autoestima y la desvalorización como persona ( y como mujer en la mayoría de los casos), conducen a una vida de sumisión y obediencia. 
- Tiene un concepto del amor que la lleva al sacrificio y a la dependencia absoluta de su pareja; en las relaciones de pareja la víctima lo da todo por el otro miembro, es altruista y está dispuesta a sacrificarlo todo por el otro, comportamientos que conducen a la dependencia exclusiva de su pareja. 
- Necesita la aprobación de su pareja, no tienen autonomía, viven para hacer felices al otro miembro del par. 
- No tolera la idea del fracaso debido a su desvalorización y baja autoestima, que hace que tenga una visión irrealista de su situación y no perciba, como tal, la humillación a la que está siendo sometida; así mismo, percibe el sufrimiento como desafío e intenta, engañándose a sí misma, convertir a su pareja en la ideal a pesar de que esto suponga culpabilizarse ella de todos los problemas... 
- Como mujer, se siente inferior, física y psicológicamente, al hombre. 
- Permanece silenciosa si la pareja está presente, se presenta como “anulada”, dice que es incapaz, incompetente,... 
- Confronta continuamente sentimientos ambivalentes de odio y amor respecto a su pareja. 
- Sobrevalora el rol masculino y su importancia. 
- Presenta problemas de salud recurrentes: somatizaciones, dolores de cabeza, problemas de sueño, agotamiento, etc. 

Hay personas (mayoritariamente mujeres) con una mayor tendencia a caer en las redes de una relación violenta o dominadora y que en sucesivas relaciones “suelen dar” con hombres que las vuelven a maltratar. 
La persona maltratada que se encuentra bajo la tiranía de un compañero/a violento, se percibe sin posibilidad de salir de la relación, piensa que su pareja es casi un “Dios todo poderoso”, perciben el mundo como hostil y cree que no va a poder valerse por sí mismo.
El abuso emocional al que esa persona está siendo expuesta hace que se vea como inútil, tonta, loca, fea, sosa, gorda... duda constantemente de sus ideas y percepciones. 
Por todo ello, oculta lo que le pasa, y si el maltrato es únicamente psicológico, es difícil que se de cuenta de lo que la está pasando. En su casa es sumiso, pero tiene explosiones esporádicas. A veces puede llegar a tener reacciones muy exageradas ante cosas nimias (por la tensión acumulada). 
El maltrato, al no ser continuo, sino intermitente, de castigo y refuerzo, crea una dependencia muy fuerte en quien lo sufre. 
Después de esta pequeña orientación sobre el tipo de persona que sufre los malos tratos ahora, especificando un poco más en el tema, podemos distinguir dos tipos de mujeres maltratadas: 
• Las que han sido educadas con más responsabilidades de las adecuadas a su edad. Caracterizadas por volcarse en los demás dándoles todo lo que tienen, y si algo falla es porque no han dado lo suficiente; están muy concienciadas respecto a sus deberes para con el otro. 
• Las mujeres que han sido excesivamente protegidas durante su infancia. Estas han sido educadas para ser dependientes de alguien “superior” que las proteja, por lo que buscan hombres que decidan por ellas y las dominen. 

domingo, 6 de febrero de 2011

Detectando al maltratador.

En primer lugar quisiera aclarar que el maltrato ocurre tanto en personas del género femenino como del masculino, aunque en este último caso con menor frecuencia, aún así no queremos olvidar a nadie de ahí esta coletilla a pesar de que debamos enfocarnos más en los malos tratos hacía mujeres puesto que son las que más lo sufren.

El maltrato físico tiene como consecuencia no solo un moratón, una herida o alguna rotura de huesos, el maltrato físico va de la mano con el psicológico que es, el que más hendiduras produce, las heridas de la mente no se curan se quedan ahí para siempre y nos persiguen hasta el final de nuestros días por mucho que intentemos sanarlas.
Gracias a un estudio realizado en 1991 se pudo comprobar que solo el 29% de las mujeres que sufren abuso emocional son conscientes de ello. Así mismo ese mismo estudio revelaba que normalmente se hace referencia a mujeres con muy baja formación académica pero… ¿Que ocurre con las mujeres tituladas que toleran estos comportamientos?

Es difícil discernir que estamos sometidos a malos tratos, cuando alguien nos dice que nos quiere, que sin nosotros no podría vivir, que somos lo mejor que les hemos pasado en la vida, etc. Esta es una pauta que suelen utilizar sin temor los maltratadores puesto que conocen nuestra falta de autoestima y, son muy conscientes de que necesitamos cariño, un cariño que por otra parte nos ha sido negado desde la cuna y que, lamentablemente vamos buscando en personas equivocadas.

El craso error se debe principalmente a que nos hemos habituado a vivir bajo la influencia del maltrato psicológico, se debe a que nuestra supervivencia siempre ha estado marcada por un entorno no afectivo, que nos ha recordado de forma constante que sin ese entorno no se puede vivir. Es una forma de vida, errónea, evidentemente pero, es a la que estamos familiarizados y, hasta que no somos conscientes y reconocemos que hemos sido personas maltratadas, no somos capaces de dar el paso para salir de ahí.
Aún así es complicado hacerlo puesto que el maltratador tiene unos patrones definidos que tienden a engañar a las personas, por lo general son seres maravillosos fuera de sus casas, con el entorno en el que se mueven, suelen ser generosos, amigables, preocupados, comprensivos y muy involucrados, cara a la galería, tanto con sus esposas/os como con sus hijos. Las personas con las que se relacionan socialmente los ven como incapaces de proporcionar este tipo de castigos a sus victimas.

El asunto es muy peliagudo pero, desde aquí, vamos a intentar proyectar un poco de luz principalmente para que esas personas que lo están sufriendo, comprendan que no están solas ni son unas enfermas mentales que ven fantasmas donde no los hay ni son mentirosas.

COMO IDENTIFICAR A UN MALTRATADOR:

Creemos firmemente que el perfil de un maltratador es similar al del psicópata, con una simple diferencia, esta diferencia es que, los cerebros de los psicópatas no funciona como los demás, tienen una desconexión entre la zona orbito-frontal y las estructuras subcorticales, De ahí que, pequeños impulsos emocionales les provoquen reacciones agresivas incontroladas. Sin embargo, el maltratador es consciente en todo momento del daño que produce, utiliza tanto su fuerza física como su poder de convicción para manipular a sus victimas:

Existen rasgos de maltratador en personas que ofrecen ejercen funciones de liderazgo a la vez que son expertos timadores y exacerbados mentirosos. Una persona es maltratadora si cumple con un mínimo de 3 rasgos de los que enunciamos a continuación:

·        - Ego exacerbado y hostil.
·        - Cínicos.
·       -  Narcisistas.
·     -    Crueles.
·        - Egoístas.
·         -Se creen dioses y en muchas ocasiones no tienen reparo en decirlo.
·        - Prepotentes.
·      -   Manipuladores, nunca reconocen sus errores.
·       -  Mentirosos.
·     -    Suelen ser personas aisladas con poca vida social.
·        - Celoso ( no siempre)
·      -   No depende emocionalmente de otra persona pero insiste en que sin su compañera no podría vivir.
·       -  Frustrado (siempre hay algo que no ha hecho y de lo que culpa a los demás).
·        - Victimismo ( suelen ir de victimas y hablan de malos tratos emocionales)
·         -Abusa o ha abusado de las drogas o del alcohol.
·         -Proviene de una familia en la que ha visto o sufrido malos tratos.
·         -Teme al abandono a la soledad
·         -No consiente que le vean en un nivel inferior a su pareja.
·         -No se alegra de los logros de su pareja.
·         -Manipula las situaciones según le conviene.
·         -Son personas encantadoras cuando están fuera de sus casas, con compañeros, amigos, familiares, etc.
·         -Tienen comportamientos de  sumisión frente a las personas que les tratan fuera de su hogar.
·         -Suelen tener predisposición ante cualquier solicitud externa.
·         -Tiene dificultades para expresar sus sentimientos y emociones.
·         -No demuestran apatía.
·         -Ataca con ironía cualquier comentario de su pareja o hijos.
·         -Es frio y calculador.
·         -Suelen tener adicción a algo o carencias ocultas.
·         -Suele mostrarse confiado o altivo.
·         -Vigila y controla las actividades de cada uno de los miembros de su familia.
·         -Se considera con derecho a saber todo sobre su pareja.
·         -Tiene una imagen negativa de si mismo.
·         -Siempre busca la culpa en el otro, busca explicaciones a su conducta motivadas por la provocación.

Estos son algunos de los rasgos a tener en cuenta. Si además la violencia que emplean es la física debemos advertir que:

·         -Su cuerpo reacciona violentamente durante una discusión.
·         -Solamente emplea la violencia con las personas a las que dice amar.
·         -Probablemente no haya sido acusado nunca de ningún crimen o haya tenido problemas con la justicia.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Huérfanos sin motivos


Si Rebeca Rodríguez pudiera hablarle al oído a una mujer maltratada, le diría: “Huye. Escapa. Si te mata no te imaginas lo que queda aquí. Tus hijos ya no van a tener una vida normal. Jamás. No van a volver a confiar en la gente”.
Rebeca, 30 años, es la menor de los cuatro hijos del matrimonio de Benita del Valle y Eugenio Rodríguez. En mayo de 2006, la noticia de que Eugenio había degollado a Benita, había troceado su cuerpo y lo había tirado en bolsas de basura al Pisuerga dejó a Valladolid helado. El día que la Policía halló la primera bolsa con los restos de Benita, su hija Rebeca llevaba 70 días -y 70 noches- preguntándose por el paradero de su madre y consolando a su padre, “deshecho” por el supuesto ‘abandono’. Ese día, Rebeca no lloró.
“Es como si vieras una película. Parece que no te está pasando a ti realmente. No reaccionas”, cuenta esta joven de aspecto frágil y tono sereno gracias a muchas horas en el diván del psicoanalista.
Una pesadilla muy real
<p>Sonia Jiménez (Granada).</p>En España contamos a las mujeres que mueren por violencia de género, 64 en lo que va de año. Una cada cinco días. Las crónicas de sus crueles asesinatos dan publicidad al crimen más privado y familiar, pero poco sabemos de los que quedan detrás, los hijos de la pareja. Nadie habla de los huérfanos del maltrato y no existen estudios sobre lo que supone ser hijo del asesino de tu madre. Ahora, quienes han pasado por ese túnel de desamparo y logran aparcar el dolor empiezan a reclamar su condición de víctimas y a pedir ayuda.
La sensación de irrealidad que vivió Rebeca también la sintió Sonia (en la foto, arriba) el día que su padre mató a su madre, Encarnación Rubio. No podía ser cierto lo que escuchaba entre el griterío de sus vecinas: que Francisco acababa de atropellar con su coche a Encarnación hasta la muerte. Pero ocurrió. A la vuelta de la esquina de la casa familiar, en la urbanización El Ventorrillo de Cúllar Vega, en Granada. El 31 de marzo de 2004.
“Tenía 26 años y lo recuerdo como el último día de mi vida, como una pesadilla de la que probablemente aún no me haya despertado”, cuenta Sonia, 32 años, en el salón-comedor de la casa de su madre, rodeada de retratos de una mujer que vivió empecinada en ocultar a sus hijos los abusos que estaba padeciendo. Encarnación Rubio fue la primera maltratada de España que contaba con una orden de protección cuando la mataron. Sus hijos ni lo sabían.
Preguntas sin respuesta
Natalia también ha perdido a su madre, Cristina Lang. Su padre, Antonio Serrano, la mató el 23 de septiembre de 2008, unas horas antes de la vista judicial de su divorcio. Tras cuarenta años de malos tratos, Antonio se presentó en la finca familiar de Villanueva de la Cañada (Madrid), acorraló a Cristina contra un mostrador y la mató de once puñaladas.
Lo único que me puede aliviar es pensar que se le fue la cabeza, perdió los nervios y ya no es mi padreCon el shock de unas muertes tan brutales los hijos empiezan a hacerse preguntas. Sobre todo una, ¿por qué? Sonia, la hija de Encarnación Rubio, se la ha hecho millones de veces, “pero no voy a encontrar la respuesta verdadera”, dice. Se queda pensativa, y suelta: “Creo que (mi padre) pensaba que era suya, y así consiguió que fuera suya”.
Rebeca, en su proceso de recuperación, también intentócomprender lo ocurrido el día que su padre descuartizó a su madre. Y le sumó la duda de si ella pudo hacer algo por evitarlo. Otro interrogante al saco de las preguntas sin respuesta. “No sé si mi padre está loco, o es malo. Lo único que me puede aliviar es pensar que se le fue la cabeza, que perdió los nervios y que ya no es mi padre”, dice.
El juicio, el peor momento
<p>Rebeca Rodríguez (Valladolid).</p>Meses después llega el juicio, momento que Rebeca (en la foto, izquierda), Sonia y Natalia describen como el más duro. A Rebeca las sesiones en la Audiencia de Valladolid la dejaron seriamente marcada. “Los demás habían llorado más, pero a mí ese día me saltó el tapón. Me di cuenta de que mi padre era el que estaba allí y de que se estaba celebrando un juicio porque mi padre había matado a mi madre. Empecé a asumir lo que me estaba pasando y creí que me volvía loca”.
Empecé a asumir lo que me estaba pasando y creí que me volvía locaAl daño emocional que atraviesan los huérfanos en ese momento hay que añadir su indefensión en un procedimiento judicial de complejo engranaje. La abogada Aurora Genovés -que ha estudiado todas las sentencias de crímenes de violencia de género de 1999 a 2007- sabe de lo que habla cuando dice que las familias de las muertas tardan demasiado en asumir que van a necesitar abogados, psiquiatras forenses y que tienen que estar muy encima del caso si quieren lograr un juicio justo.
La hija de Cristina Lang, Natalia, acaba de conocer la sentencia de su caso. Y aún estálamiéndose las heridas, confiesa, recuperándose del golpe que ha supuesto el veredicto de homicidio, cuando ella lo que esperaba era el de asesinato.
Víctimas a las que nadie ayuda
A unos metros del chamizo en el que su padre acorraló y mató a su madre, Natalia cuenta que incluso rehipotecó su piso para hacer frente a los gastos del juicio. “El Estado da ayudas, a cuenta de la posible indemnización, si eres menor de edad o dependiente, no si eres adulto”, explica. Ella ha tenido que pedir prestado hasta para incinerar a su madre. Mientras, observa impotente cómo el hombre que la mató sigue cobrando tres pensiones por haber trabajado en España, Alemania y Suiza.
Los huérfanos del maltrato deberían recibir un tratamiento similar a los del terrorismoEl caso de Sonia podría parecer de chiste, si no fuera porque no tiene gracia. Su padre fue condenado a 26 años de prisión y falleció en la cárcel dos años después. Sonia, como heredera, tuvo que hacerse cargo de las deudas, entre ellasel pago del coche con el que él asesinó a su madre y la indemnización al hombre que intentó socorrerla.
“No hay ayudas para los hijos de las mujeres muertas por violencia de género”, dice Sonia. “No las hubo en mi momento. Y no creo que las haya ahora”, denuncia. Rebeca opina que los huérfanos del maltrato deberían recibir un tratamiento similar al de los huérfanos del terrorismo, para quienes el Estado actúa como responsable civil subsidiario.
Y cuándo él salga, ¿qué?
Del cementerio no se sale, pero de la cárcel, sí
Miguel Lorente, el delegado del Gobierno para la Violencia de Género, recuerda que el año pasado se modificó la ley para que los huérfanos menores de edad pudieran cobrar, además de la pensión de orfandad, la de viudedad. Pero reconoce queaún es insuficiente. Pese a no ser partidario de equiparar a estas víctimas con las del terrorismo, sí lo es de caminar hacia un tratamiento más personalizado de cada caso.
La abogada Genovés sabe que otro momento delicado para los hijos es la excarcelación de sus padres, y curiosamente casi nunca son informados. “Del cementerio no se sale, pero de la cárcel, sí”, resume Genovés. El padre de Natalia (en la foto, derechaha recibido una condena de 15 años, por lo que puede estar en la calle en menos de diez. Ella le tiene auténtico pavor y teme que por su edad, 68 años, pueda lograr pronto un permiso. “De momento es bastante improbable, pero existen los errores judiciales”, recuerda.<p>Natalia Serrano (Madrid).</p>
El padre de Rebeca saldrá libre cuando ella tenga 44 años. “Al principio lo pensaba mucho. ‘¿Y si va en busca de sus hijos?’, me decía. Ahora deseo que no salga nunca. Que no aguante tantos años. Y si sale, que nos deje vivir tranquilos”.

fuente: 20 minutos.es

Testimonios de la red.


Mujer de guardia civil

"Los ponía en fila y les daba con la correa"
No fueron más que dos o tres segundos, o algo menos incluso, pero nunca lo conseguirá borrar de su mente. Su ex marido, un agente de la Guardia Civil, llegó a casa de muy mal humor, como de costumbre. Pronto se desató la bronca y, sin mediar palabra, echó mano del cinturón. "Vi la pistola en mi cabeza", recuerda esta mujer que aún tiene pánico a ser encontrada por su agresor.
A sus más de 50 años, y después de ser brutalmente agredida física y sexualmente durante 33, ha conseguido huir de su peor enemigo. Lo hizo hace 17 meses. Salió con lo puesto y se fue a una residencia de mujeres maltratadas porque su ex pareja la buscaba. Sus cinco hijos lo hicieron hace bastante tiempo. Ellos también fueron maltratados. "Los ponía en fila y les daba a elegir el cinturón con el que quería que les azotara", cuenta entre lágrimas. Recuerda que todos se independizaron muy jóvenes cansados de las palizas.

Casada con un español

"Decía que me iba a denunciar por ilegal"
Conoció a su agresor con algo más de 24 años. Su abuela se lo presentó por teléfono y, aunque tenía 20 años más que ella, terminó enamorándose de él y se vino a España con su hija. Una vez en su casa las cosas empezaron a cambiar. "Los piropos se convirtieron en desprecios y las caricias en palizas", relata algo asustada. Pese a que lleva 18 meses fuera de su cárcel (los escasos 50 metros cuadrados del piso donde vivía con su verdugo), aún le cuesta tener una conversación con un hombre. "Han sido más de cinco años de golpes y amenazas, pero lo peor de todo es que también pegaba a los pequeños", dice.
No denunció antes su calvario porque su ex pareja "decía que me iba a denunciar por no tener papeles", cuenta. Ahora su vida depende de un juicio. Puede perder la custodia de los dos hijos que tuvo con él y ser deportada.

Profesora universitaria

"Me forzaba hasta dejarme sangrando"
Hace poco que tomó la decisión de separarse definitivamente de su pareja. Ya lo había intentado en varias ocasiones pero, al final, por unas circunstancias u otras, volvía. Cuenta que la primera vez que pensó abandonarlo fue durante unas vacaciones en Cádiz. Su agresor se enfadó porque tardaba mucho en arreglar a los dos niños para ir la playa y ella le dijo que si le hubiera ayudado habría tardado menos. "Nunca más le repliqué", asegura.
Fue la primera vez que la dejó sangrando. Empezó a zarandearla y sin mediar palabra le dio un cabezazo en toda la cara. La dejó sangrando e inconsciente. "Cuando me levanté tenía a mis dos pequeños llorando a mi lado", recuerda llorando esta mujer de 40 años. Aunque cuando más la humillaba, explica susurrando, era cuando "me forzaba sexualmente hasta que me dejaba sangrando y luego se reía". Como en las historias anteriores, sus dos hijos también fueron maltratados. En una ocasión, uno de ellos se puso enfermo porque su padre le obligó a pasar varias horas fuera de casa porque lloraba. Era invierno y había nevado.
Cuando contó los maltratos a los pequeños ante un tribunal, el juez dijo que se trataba delderecho de corrección (a educar) del padre.

María Quintana, 51 años.

Pta. de la Asociación Juntos contra la Violencia Doméstica

"Era como un títere en sus manos"
Jamás se colocaría en un bar de espaldas a la entrada, ni iría sola al cine. Sigue al pie de la letra una lista de precauciones por si su ex pareja da con ella. Hace 12 años que decidió denunciarlo, pero aún tiene miedo, aseguró a 20minutos.es María Quintana, toda una superviviente del maltrato machista. Como casi todas las víctimas de esta lacra, explica, todo comenzó con unos ligeros desprecios, "quepoco a poco te anulan por completo", seguidos de pequeños empujones y la primera paliza. "Era como un títere en su manos", asegura, mientras recuerda que tardó más de seis años en reconocer que era una mujer maltratada. Pese a que ha tenido que soportar 18 años de palizas, agresiones sexuales e insultos, María es una mujer nueva. "Lo más difícil es decir 'hasta aquí he llegado' y denunciar. Aprender a ser feliz es muy fácil, con no acordarte de él...", cuenta con ironía.
63 fallecidas en 2010
  • Nacionalidad: la mayoría de las mujeres muertas este año en España por violencia de género eran de nacionalidad española. Un total de 39 frente a las 24 extranjeras que perdieron la vida. La franja de edad más afectada es la de 31 a 40 años. Hay que destacar que en la mayor parte de los casos las mujeres fallecieron apuñaladas.
  • Dónde se cometieron los crímenes: Andalucía es la comunidad en la que más muertes se han producido (15), seguida de Cataluña (10) y Comunidad Valenciana (7).
  • El agresor: en cuanto a los 63 agresores, 37 son españoles y 26 extranjeros. La mayoría tienen entre 31 y 40 años. Por otra parte, 11 de ellos se suicidaron tras matar a su pareja o ex pareja.
  • Denuncias: de las 63 muertas, sólo 14 habían denunciado a sus agresores. De éstas, 12 solicitaron medidas de protección y dos no las obtuvieron. Además, en seis de estos casos el agresor quebrantó la orden de alejamiento.