Mostrando entradas con la etiqueta dependientes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dependientes. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de febrero de 2011

Detectando al maltratador.

En primer lugar quisiera aclarar que el maltrato ocurre tanto en personas del género femenino como del masculino, aunque en este último caso con menor frecuencia, aún así no queremos olvidar a nadie de ahí esta coletilla a pesar de que debamos enfocarnos más en los malos tratos hacía mujeres puesto que son las que más lo sufren.

El maltrato físico tiene como consecuencia no solo un moratón, una herida o alguna rotura de huesos, el maltrato físico va de la mano con el psicológico que es, el que más hendiduras produce, las heridas de la mente no se curan se quedan ahí para siempre y nos persiguen hasta el final de nuestros días por mucho que intentemos sanarlas.
Gracias a un estudio realizado en 1991 se pudo comprobar que solo el 29% de las mujeres que sufren abuso emocional son conscientes de ello. Así mismo ese mismo estudio revelaba que normalmente se hace referencia a mujeres con muy baja formación académica pero… ¿Que ocurre con las mujeres tituladas que toleran estos comportamientos?

Es difícil discernir que estamos sometidos a malos tratos, cuando alguien nos dice que nos quiere, que sin nosotros no podría vivir, que somos lo mejor que les hemos pasado en la vida, etc. Esta es una pauta que suelen utilizar sin temor los maltratadores puesto que conocen nuestra falta de autoestima y, son muy conscientes de que necesitamos cariño, un cariño que por otra parte nos ha sido negado desde la cuna y que, lamentablemente vamos buscando en personas equivocadas.

El craso error se debe principalmente a que nos hemos habituado a vivir bajo la influencia del maltrato psicológico, se debe a que nuestra supervivencia siempre ha estado marcada por un entorno no afectivo, que nos ha recordado de forma constante que sin ese entorno no se puede vivir. Es una forma de vida, errónea, evidentemente pero, es a la que estamos familiarizados y, hasta que no somos conscientes y reconocemos que hemos sido personas maltratadas, no somos capaces de dar el paso para salir de ahí.
Aún así es complicado hacerlo puesto que el maltratador tiene unos patrones definidos que tienden a engañar a las personas, por lo general son seres maravillosos fuera de sus casas, con el entorno en el que se mueven, suelen ser generosos, amigables, preocupados, comprensivos y muy involucrados, cara a la galería, tanto con sus esposas/os como con sus hijos. Las personas con las que se relacionan socialmente los ven como incapaces de proporcionar este tipo de castigos a sus victimas.

El asunto es muy peliagudo pero, desde aquí, vamos a intentar proyectar un poco de luz principalmente para que esas personas que lo están sufriendo, comprendan que no están solas ni son unas enfermas mentales que ven fantasmas donde no los hay ni son mentirosas.

COMO IDENTIFICAR A UN MALTRATADOR:

Creemos firmemente que el perfil de un maltratador es similar al del psicópata, con una simple diferencia, esta diferencia es que, los cerebros de los psicópatas no funciona como los demás, tienen una desconexión entre la zona orbito-frontal y las estructuras subcorticales, De ahí que, pequeños impulsos emocionales les provoquen reacciones agresivas incontroladas. Sin embargo, el maltratador es consciente en todo momento del daño que produce, utiliza tanto su fuerza física como su poder de convicción para manipular a sus victimas:

Existen rasgos de maltratador en personas que ofrecen ejercen funciones de liderazgo a la vez que son expertos timadores y exacerbados mentirosos. Una persona es maltratadora si cumple con un mínimo de 3 rasgos de los que enunciamos a continuación:

·        - Ego exacerbado y hostil.
·        - Cínicos.
·       -  Narcisistas.
·     -    Crueles.
·        - Egoístas.
·         -Se creen dioses y en muchas ocasiones no tienen reparo en decirlo.
·        - Prepotentes.
·      -   Manipuladores, nunca reconocen sus errores.
·       -  Mentirosos.
·     -    Suelen ser personas aisladas con poca vida social.
·        - Celoso ( no siempre)
·      -   No depende emocionalmente de otra persona pero insiste en que sin su compañera no podría vivir.
·       -  Frustrado (siempre hay algo que no ha hecho y de lo que culpa a los demás).
·        - Victimismo ( suelen ir de victimas y hablan de malos tratos emocionales)
·         -Abusa o ha abusado de las drogas o del alcohol.
·         -Proviene de una familia en la que ha visto o sufrido malos tratos.
·         -Teme al abandono a la soledad
·         -No consiente que le vean en un nivel inferior a su pareja.
·         -No se alegra de los logros de su pareja.
·         -Manipula las situaciones según le conviene.
·         -Son personas encantadoras cuando están fuera de sus casas, con compañeros, amigos, familiares, etc.
·         -Tienen comportamientos de  sumisión frente a las personas que les tratan fuera de su hogar.
·         -Suelen tener predisposición ante cualquier solicitud externa.
·         -Tiene dificultades para expresar sus sentimientos y emociones.
·         -No demuestran apatía.
·         -Ataca con ironía cualquier comentario de su pareja o hijos.
·         -Es frio y calculador.
·         -Suelen tener adicción a algo o carencias ocultas.
·         -Suele mostrarse confiado o altivo.
·         -Vigila y controla las actividades de cada uno de los miembros de su familia.
·         -Se considera con derecho a saber todo sobre su pareja.
·         -Tiene una imagen negativa de si mismo.
·         -Siempre busca la culpa en el otro, busca explicaciones a su conducta motivadas por la provocación.

Estos son algunos de los rasgos a tener en cuenta. Si además la violencia que emplean es la física debemos advertir que:

·         -Su cuerpo reacciona violentamente durante una discusión.
·         -Solamente emplea la violencia con las personas a las que dice amar.
·         -Probablemente no haya sido acusado nunca de ningún crimen o haya tenido problemas con la justicia.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Huérfanos sin motivos


Si Rebeca Rodríguez pudiera hablarle al oído a una mujer maltratada, le diría: “Huye. Escapa. Si te mata no te imaginas lo que queda aquí. Tus hijos ya no van a tener una vida normal. Jamás. No van a volver a confiar en la gente”.
Rebeca, 30 años, es la menor de los cuatro hijos del matrimonio de Benita del Valle y Eugenio Rodríguez. En mayo de 2006, la noticia de que Eugenio había degollado a Benita, había troceado su cuerpo y lo había tirado en bolsas de basura al Pisuerga dejó a Valladolid helado. El día que la Policía halló la primera bolsa con los restos de Benita, su hija Rebeca llevaba 70 días -y 70 noches- preguntándose por el paradero de su madre y consolando a su padre, “deshecho” por el supuesto ‘abandono’. Ese día, Rebeca no lloró.
“Es como si vieras una película. Parece que no te está pasando a ti realmente. No reaccionas”, cuenta esta joven de aspecto frágil y tono sereno gracias a muchas horas en el diván del psicoanalista.
Una pesadilla muy real
<p>Sonia Jiménez (Granada).</p>En España contamos a las mujeres que mueren por violencia de género, 64 en lo que va de año. Una cada cinco días. Las crónicas de sus crueles asesinatos dan publicidad al crimen más privado y familiar, pero poco sabemos de los que quedan detrás, los hijos de la pareja. Nadie habla de los huérfanos del maltrato y no existen estudios sobre lo que supone ser hijo del asesino de tu madre. Ahora, quienes han pasado por ese túnel de desamparo y logran aparcar el dolor empiezan a reclamar su condición de víctimas y a pedir ayuda.
La sensación de irrealidad que vivió Rebeca también la sintió Sonia (en la foto, arriba) el día que su padre mató a su madre, Encarnación Rubio. No podía ser cierto lo que escuchaba entre el griterío de sus vecinas: que Francisco acababa de atropellar con su coche a Encarnación hasta la muerte. Pero ocurrió. A la vuelta de la esquina de la casa familiar, en la urbanización El Ventorrillo de Cúllar Vega, en Granada. El 31 de marzo de 2004.
“Tenía 26 años y lo recuerdo como el último día de mi vida, como una pesadilla de la que probablemente aún no me haya despertado”, cuenta Sonia, 32 años, en el salón-comedor de la casa de su madre, rodeada de retratos de una mujer que vivió empecinada en ocultar a sus hijos los abusos que estaba padeciendo. Encarnación Rubio fue la primera maltratada de España que contaba con una orden de protección cuando la mataron. Sus hijos ni lo sabían.
Preguntas sin respuesta
Natalia también ha perdido a su madre, Cristina Lang. Su padre, Antonio Serrano, la mató el 23 de septiembre de 2008, unas horas antes de la vista judicial de su divorcio. Tras cuarenta años de malos tratos, Antonio se presentó en la finca familiar de Villanueva de la Cañada (Madrid), acorraló a Cristina contra un mostrador y la mató de once puñaladas.
Lo único que me puede aliviar es pensar que se le fue la cabeza, perdió los nervios y ya no es mi padreCon el shock de unas muertes tan brutales los hijos empiezan a hacerse preguntas. Sobre todo una, ¿por qué? Sonia, la hija de Encarnación Rubio, se la ha hecho millones de veces, “pero no voy a encontrar la respuesta verdadera”, dice. Se queda pensativa, y suelta: “Creo que (mi padre) pensaba que era suya, y así consiguió que fuera suya”.
Rebeca, en su proceso de recuperación, también intentócomprender lo ocurrido el día que su padre descuartizó a su madre. Y le sumó la duda de si ella pudo hacer algo por evitarlo. Otro interrogante al saco de las preguntas sin respuesta. “No sé si mi padre está loco, o es malo. Lo único que me puede aliviar es pensar que se le fue la cabeza, que perdió los nervios y que ya no es mi padre”, dice.
El juicio, el peor momento
<p>Rebeca Rodríguez (Valladolid).</p>Meses después llega el juicio, momento que Rebeca (en la foto, izquierda), Sonia y Natalia describen como el más duro. A Rebeca las sesiones en la Audiencia de Valladolid la dejaron seriamente marcada. “Los demás habían llorado más, pero a mí ese día me saltó el tapón. Me di cuenta de que mi padre era el que estaba allí y de que se estaba celebrando un juicio porque mi padre había matado a mi madre. Empecé a asumir lo que me estaba pasando y creí que me volvía loca”.
Empecé a asumir lo que me estaba pasando y creí que me volvía locaAl daño emocional que atraviesan los huérfanos en ese momento hay que añadir su indefensión en un procedimiento judicial de complejo engranaje. La abogada Aurora Genovés -que ha estudiado todas las sentencias de crímenes de violencia de género de 1999 a 2007- sabe de lo que habla cuando dice que las familias de las muertas tardan demasiado en asumir que van a necesitar abogados, psiquiatras forenses y que tienen que estar muy encima del caso si quieren lograr un juicio justo.
La hija de Cristina Lang, Natalia, acaba de conocer la sentencia de su caso. Y aún estálamiéndose las heridas, confiesa, recuperándose del golpe que ha supuesto el veredicto de homicidio, cuando ella lo que esperaba era el de asesinato.
Víctimas a las que nadie ayuda
A unos metros del chamizo en el que su padre acorraló y mató a su madre, Natalia cuenta que incluso rehipotecó su piso para hacer frente a los gastos del juicio. “El Estado da ayudas, a cuenta de la posible indemnización, si eres menor de edad o dependiente, no si eres adulto”, explica. Ella ha tenido que pedir prestado hasta para incinerar a su madre. Mientras, observa impotente cómo el hombre que la mató sigue cobrando tres pensiones por haber trabajado en España, Alemania y Suiza.
Los huérfanos del maltrato deberían recibir un tratamiento similar a los del terrorismoEl caso de Sonia podría parecer de chiste, si no fuera porque no tiene gracia. Su padre fue condenado a 26 años de prisión y falleció en la cárcel dos años después. Sonia, como heredera, tuvo que hacerse cargo de las deudas, entre ellasel pago del coche con el que él asesinó a su madre y la indemnización al hombre que intentó socorrerla.
“No hay ayudas para los hijos de las mujeres muertas por violencia de género”, dice Sonia. “No las hubo en mi momento. Y no creo que las haya ahora”, denuncia. Rebeca opina que los huérfanos del maltrato deberían recibir un tratamiento similar al de los huérfanos del terrorismo, para quienes el Estado actúa como responsable civil subsidiario.
Y cuándo él salga, ¿qué?
Del cementerio no se sale, pero de la cárcel, sí
Miguel Lorente, el delegado del Gobierno para la Violencia de Género, recuerda que el año pasado se modificó la ley para que los huérfanos menores de edad pudieran cobrar, además de la pensión de orfandad, la de viudedad. Pero reconoce queaún es insuficiente. Pese a no ser partidario de equiparar a estas víctimas con las del terrorismo, sí lo es de caminar hacia un tratamiento más personalizado de cada caso.
La abogada Genovés sabe que otro momento delicado para los hijos es la excarcelación de sus padres, y curiosamente casi nunca son informados. “Del cementerio no se sale, pero de la cárcel, sí”, resume Genovés. El padre de Natalia (en la foto, derechaha recibido una condena de 15 años, por lo que puede estar en la calle en menos de diez. Ella le tiene auténtico pavor y teme que por su edad, 68 años, pueda lograr pronto un permiso. “De momento es bastante improbable, pero existen los errores judiciales”, recuerda.<p>Natalia Serrano (Madrid).</p>
El padre de Rebeca saldrá libre cuando ella tenga 44 años. “Al principio lo pensaba mucho. ‘¿Y si va en busca de sus hijos?’, me decía. Ahora deseo que no salga nunca. Que no aguante tantos años. Y si sale, que nos deje vivir tranquilos”.

fuente: 20 minutos.es

Testimonios de la red.


Mujer de guardia civil

"Los ponía en fila y les daba con la correa"
No fueron más que dos o tres segundos, o algo menos incluso, pero nunca lo conseguirá borrar de su mente. Su ex marido, un agente de la Guardia Civil, llegó a casa de muy mal humor, como de costumbre. Pronto se desató la bronca y, sin mediar palabra, echó mano del cinturón. "Vi la pistola en mi cabeza", recuerda esta mujer que aún tiene pánico a ser encontrada por su agresor.
A sus más de 50 años, y después de ser brutalmente agredida física y sexualmente durante 33, ha conseguido huir de su peor enemigo. Lo hizo hace 17 meses. Salió con lo puesto y se fue a una residencia de mujeres maltratadas porque su ex pareja la buscaba. Sus cinco hijos lo hicieron hace bastante tiempo. Ellos también fueron maltratados. "Los ponía en fila y les daba a elegir el cinturón con el que quería que les azotara", cuenta entre lágrimas. Recuerda que todos se independizaron muy jóvenes cansados de las palizas.

Casada con un español

"Decía que me iba a denunciar por ilegal"
Conoció a su agresor con algo más de 24 años. Su abuela se lo presentó por teléfono y, aunque tenía 20 años más que ella, terminó enamorándose de él y se vino a España con su hija. Una vez en su casa las cosas empezaron a cambiar. "Los piropos se convirtieron en desprecios y las caricias en palizas", relata algo asustada. Pese a que lleva 18 meses fuera de su cárcel (los escasos 50 metros cuadrados del piso donde vivía con su verdugo), aún le cuesta tener una conversación con un hombre. "Han sido más de cinco años de golpes y amenazas, pero lo peor de todo es que también pegaba a los pequeños", dice.
No denunció antes su calvario porque su ex pareja "decía que me iba a denunciar por no tener papeles", cuenta. Ahora su vida depende de un juicio. Puede perder la custodia de los dos hijos que tuvo con él y ser deportada.

Profesora universitaria

"Me forzaba hasta dejarme sangrando"
Hace poco que tomó la decisión de separarse definitivamente de su pareja. Ya lo había intentado en varias ocasiones pero, al final, por unas circunstancias u otras, volvía. Cuenta que la primera vez que pensó abandonarlo fue durante unas vacaciones en Cádiz. Su agresor se enfadó porque tardaba mucho en arreglar a los dos niños para ir la playa y ella le dijo que si le hubiera ayudado habría tardado menos. "Nunca más le repliqué", asegura.
Fue la primera vez que la dejó sangrando. Empezó a zarandearla y sin mediar palabra le dio un cabezazo en toda la cara. La dejó sangrando e inconsciente. "Cuando me levanté tenía a mis dos pequeños llorando a mi lado", recuerda llorando esta mujer de 40 años. Aunque cuando más la humillaba, explica susurrando, era cuando "me forzaba sexualmente hasta que me dejaba sangrando y luego se reía". Como en las historias anteriores, sus dos hijos también fueron maltratados. En una ocasión, uno de ellos se puso enfermo porque su padre le obligó a pasar varias horas fuera de casa porque lloraba. Era invierno y había nevado.
Cuando contó los maltratos a los pequeños ante un tribunal, el juez dijo que se trataba delderecho de corrección (a educar) del padre.

María Quintana, 51 años.

Pta. de la Asociación Juntos contra la Violencia Doméstica

"Era como un títere en sus manos"
Jamás se colocaría en un bar de espaldas a la entrada, ni iría sola al cine. Sigue al pie de la letra una lista de precauciones por si su ex pareja da con ella. Hace 12 años que decidió denunciarlo, pero aún tiene miedo, aseguró a 20minutos.es María Quintana, toda una superviviente del maltrato machista. Como casi todas las víctimas de esta lacra, explica, todo comenzó con unos ligeros desprecios, "quepoco a poco te anulan por completo", seguidos de pequeños empujones y la primera paliza. "Era como un títere en su manos", asegura, mientras recuerda que tardó más de seis años en reconocer que era una mujer maltratada. Pese a que ha tenido que soportar 18 años de palizas, agresiones sexuales e insultos, María es una mujer nueva. "Lo más difícil es decir 'hasta aquí he llegado' y denunciar. Aprender a ser feliz es muy fácil, con no acordarte de él...", cuenta con ironía.
63 fallecidas en 2010
  • Nacionalidad: la mayoría de las mujeres muertas este año en España por violencia de género eran de nacionalidad española. Un total de 39 frente a las 24 extranjeras que perdieron la vida. La franja de edad más afectada es la de 31 a 40 años. Hay que destacar que en la mayor parte de los casos las mujeres fallecieron apuñaladas.
  • Dónde se cometieron los crímenes: Andalucía es la comunidad en la que más muertes se han producido (15), seguida de Cataluña (10) y Comunidad Valenciana (7).
  • El agresor: en cuanto a los 63 agresores, 37 son españoles y 26 extranjeros. La mayoría tienen entre 31 y 40 años. Por otra parte, 11 de ellos se suicidaron tras matar a su pareja o ex pareja.
  • Denuncias: de las 63 muertas, sólo 14 habían denunciado a sus agresores. De éstas, 12 solicitaron medidas de protección y dos no las obtuvieron. Además, en seis de estos casos el agresor quebrantó la orden de alejamiento.