jueves, 17 de febrero de 2011

Perfil del MALTRATADO

El maltrato es un largo proceso en el que la victima no es consciente de la vulneración de sus derechos, como la falta de respeto, la humillación, etc. A pesar de la falta de objetividad, en muchos casos, no nos atrevemos a apuntar que, no existe un perfil concreto del maltratado, expertos nos indican todo lo contrario,  de ahí la importancia de descubrir que se esconde bajo la persona que esta siendo sometida a éste tipo de vejaciones. Es nuestra obligación concretar sobre éste perfil ya que, no podemos negar que exista, en realidad, un perfil concreto que en muchas ocasiones nada tiene que ver con el nivel socio-educativo ni con la raza.

En la mayoría de los casos el maltrato comienza con un tira y afloja entre el maltratador y el maltratado, éste último por circunstancias que pueden ser de diversa índole como por ejemplo, no dar importancia a un comentario mal intencionado creyendo que es algo puntual y pensar que forma parte de la personalidad del maltratador, enamoramiento, o habitualidad a éste tipo de situaciones.
Es de vital importancia detectar a tiempo estos indicios para corregir el maltrato al que se ven sometidos muchos individuos, aún sin saberlo. Con todo ello estaremos capacitados para prevenir las agresiones.

Prácticamente todo el mundo reconoce un acto de desprecio, continuas comparaciones, chillidos, gritos, risas sarcásticas, burlas, desprecios, cara de asco al hablarnos etc. A pesar de restar importancia a estas aptitudes son signos que van creando en nosotros un malestar interno y profundo. No sería justo hablar de la sensibilidad de la persona que los recibe puesto que estos signos se suelen desarrollar desde la más tierna infancia de las victimas, teniendo en cuenta la predisposición que tiene un niño a absorber cualquier tipo de información para el desarrollo de su personalidad así como las normas o situaciones en su hogar, podríamos hablar de un hábito de vida, como puede ser el de lavarse los dientes, comer o vestirse. La persona que esta acostumbrada a estas maniobras no está capacitada para distinguir entre lo normal y lo anormal, de ahí que se vean involucradas en una rueda de circunstancias que, a la corta las convierte en personas maltratadas, haciendo del maltrato su forma de vida. Es su carácter de aprendizaje de ahí que también será su método de enseñanza, convirtiéndose, probablemente, en un futuro en maltratador a menos que, sea consciente de la situación real de estos actos y de la peligrosidad del mismo.
A partir de éste punto no debemos extrañarnos ante afirmaciones y no reconocimiento de malos tratos, frases tales como:
“Mi padre nos pegaba con la correa cuando nos portábamos mal”, “mi abuelo tiraba la comida cuando no le gustaba”, “mis padres siempre estaban gritando”, “en el colegio me tenían manía”, “recuerdo que un día nos obligaron a salir a la calle descalzos”, todos estos comentarios se suelen hacer entre risas, contados como una anécdota de juventud, cuando en realidad es el disfraz más delatador de que esta persona ha sido victima de malos tratos no percibidos como tal y que esta muy expuesta a las artimañas del maltratador.

Es de vital importancia detectar los aspectos no verbales, en muchas ocasiones las personas tendemos a pasar por alto estos signos inequívocos sorprendiéndonos con posteridad de lo que realmente nos están diciendo, un abrazo con cierta desazón, un desaire, una callada por respuesta…

La agresividad verbal es un repertorio de insultos que se convierte en mordacidad cuando todas las palabras o frases desvalorizan a la otra persona, no por un insulto aislado.
En las siguientes líneas se muestran claros  ejemplos de una comunicación agresiva que, es considerada como maltrato psicológico.

Moralización:  Sutileza en el control, la persona se cree dueña de la verdad absoluta, no dejando capacidad a la otra para poder dar su opinión o actuar de forma independiente, juzga a los demás por su baremo, haciéndolo de forma paternalista, desde su prisma de persona respetable y dueña de la verdad absoluta. “Una buena madre es aquella que cuida de su marido y sus hijos y no busca trabajo fuera de casa”, “una buena esposa no necesita ir a tomar café con sus amigas, para eso tiene a su marido”, “me estoy sacrificando por darte los mejores colegios, la mejor educación y mira como me lo pagas”, “no necesitas hablar con nadie para eso estoy yo”.

· Interpretar: La persona presupone lo que la otra esta pensando o pretende decir. "Me haces esto por venganza por lo que pasó ayer”, “estoy segura de que no me ves capaz de hacerlo sola”.

· Imponer soluciones: El individuo toma  decisiones sin consultar a los demás miembros de la familia o a la pareja. "Me apetece ir a dar una vuelta, vestíos para salir a pasear"."Donde manda patrón no manda marinero".

· Criticar: Existen dos tipos de crítica, la constructiva o sugerencia y la crítica destructiva. Nos centraremos en esta última, que provoca un malestar en la persona que la recibe. La primera sirve para buscar una solución, la segunda se basa en la confrontación. "Si no fueras un calzonazos, no te hubiesen despedido del trabajo"."Eres una pesada, todo el día hablando de lo mismo, ¿te ametrallo yo con mis cosas, con mis problemas,  me pongo tan pesado como tu?".

· Ridiculizar: Burlarse del otro en algún aspecto. " ¿has visto la pinta que tienes con esas ropas?”, “No hables así delante de nadie porque se van a burlar de ti”, “dedícate a leer antes de soltar esas estupideces”

· Despreciar: Menospreciar al otro individuo. "¡Eres tonta no te enteras de nada!”,

· Reprender: La persona directamente critica de forma destructiva: "Esto esta incomible, no se como te atreves a meterte en la cocina, mi madre lo hace mejor que tu”.

· Amenaza o coacción: En el maltrato psicológico que lleva años es muy típico encontrar que el agresor o agresora amenaza o coacciona si no se cumple algo con hacer o dejar de hacer algo. Es bueno recordad que el Código recoge la figura de las amenazas y coacciones cómo delito, esto muchas veces se pasa por el calor de la discusión. "Si me abandonas, te mato o me mato". "Cómo si no callas a ese crio le parto la cara, pero ¿Quién se ha creído que es?”.

· Culpabilizar y hacerse la víctima: Este fenómeno es muy corriente. El agresor proyecta su agresividad en la víctima y se percibe como inocente. "Dices que me quieres y me haces esto, no lo entiendo, yo que creía en ti y ahora resulta que me estas mintiendo, yo debo actuar así porque tu me provocas, la culpa es tuya, no seas así y yo cambiaré”.

· Pseudoaprobación: La persona aparenta comprensión pero deja un poso de culpabilidad en la persona que la escucha. “Si ya se que es tu familia pero tienen más familia ¿no? De todas formas lo entiendo vete si tienes que ir, yo me quedaré, aquí, me haré algo para cenar y te esperaré”.

· Tranquilizar: La persona tras haber hecho algo malo, tiende a indicar qué la otra está poniéndose nerviosa, qué no controla sus actos y ella le pide qué se tranquilice, manifestando lo buena persona qué es. "Sí, es verdad  estaba viendo pornografía pero, no es para tanto, solo lo hago por diversión, no me produce nada, tranquilízate y lo entenderás, no es nada personal contra ti o nuestra relación”

· Retirarse: Hay un tipo de agresividad que se caracteriza por la pasividad, por la falta de compromiso para arreglar la situación. No hablar del tema o darlo por zanjado sin que la otra persona entienda del porque ha ocurrido la situación. “No soporto verte así, mejor me voy a dar una vuelta y cuando se te pase regreso, no eres capaz de entender que ha sido un error”
 
Es un hecho que, éste tipo de situaciones son más comunes de lo que podamos pensar, como también lo es que debido al habito de las mismas, el maltratado se convierta en maltratador. Esto es un riesgo a tener muy en cuenta puesto que de esta forma, nunca se erradicara la violencia domestica.


Las personas maltratadas comparten las siguientes características: (fuente: Universidad de Valencia)

- Fue maltratado por sus padres, bien en forma de abusos físicos, psicológicos o sexuales, o fue testigo de ellos. 
- Aprendió a someterse a la voluntad del hombre, representado por la figura paterna autoritaria y punitiva; por ello adoptan un rol pasivo, de sumisión y sometimiento en sus relaciones. 
- Está acostumbrada a conductas violentas pues éstas han sido su medio de vida y las ve como normales. 
- No se valora como persona a causa de esa infancia traumática, e intenta adaptarse a una vida perpetua de malos tratos. 
- Tiene baja autoestima y la desvalorización como persona ( y como mujer en la mayoría de los casos), conducen a una vida de sumisión y obediencia. 
- Tiene un concepto del amor que la lleva al sacrificio y a la dependencia absoluta de su pareja; en las relaciones de pareja la víctima lo da todo por el otro miembro, es altruista y está dispuesta a sacrificarlo todo por el otro, comportamientos que conducen a la dependencia exclusiva de su pareja. 
- Necesita la aprobación de su pareja, no tienen autonomía, viven para hacer felices al otro miembro del par. 
- No tolera la idea del fracaso debido a su desvalorización y baja autoestima, que hace que tenga una visión irrealista de su situación y no perciba, como tal, la humillación a la que está siendo sometida; así mismo, percibe el sufrimiento como desafío e intenta, engañándose a sí misma, convertir a su pareja en la ideal a pesar de que esto suponga culpabilizarse ella de todos los problemas... 
- Como mujer, se siente inferior, física y psicológicamente, al hombre. 
- Permanece silenciosa si la pareja está presente, se presenta como “anulada”, dice que es incapaz, incompetente,... 
- Confronta continuamente sentimientos ambivalentes de odio y amor respecto a su pareja. 
- Sobrevalora el rol masculino y su importancia. 
- Presenta problemas de salud recurrentes: somatizaciones, dolores de cabeza, problemas de sueño, agotamiento, etc. 

Hay personas (mayoritariamente mujeres) con una mayor tendencia a caer en las redes de una relación violenta o dominadora y que en sucesivas relaciones “suelen dar” con hombres que las vuelven a maltratar. 
La persona maltratada que se encuentra bajo la tiranía de un compañero/a violento, se percibe sin posibilidad de salir de la relación, piensa que su pareja es casi un “Dios todo poderoso”, perciben el mundo como hostil y cree que no va a poder valerse por sí mismo.
El abuso emocional al que esa persona está siendo expuesta hace que se vea como inútil, tonta, loca, fea, sosa, gorda... duda constantemente de sus ideas y percepciones. 
Por todo ello, oculta lo que le pasa, y si el maltrato es únicamente psicológico, es difícil que se de cuenta de lo que la está pasando. En su casa es sumiso, pero tiene explosiones esporádicas. A veces puede llegar a tener reacciones muy exageradas ante cosas nimias (por la tensión acumulada). 
El maltrato, al no ser continuo, sino intermitente, de castigo y refuerzo, crea una dependencia muy fuerte en quien lo sufre. 
Después de esta pequeña orientación sobre el tipo de persona que sufre los malos tratos ahora, especificando un poco más en el tema, podemos distinguir dos tipos de mujeres maltratadas: 
• Las que han sido educadas con más responsabilidades de las adecuadas a su edad. Caracterizadas por volcarse en los demás dándoles todo lo que tienen, y si algo falla es porque no han dado lo suficiente; están muy concienciadas respecto a sus deberes para con el otro. 
• Las mujeres que han sido excesivamente protegidas durante su infancia. Estas han sido educadas para ser dependientes de alguien “superior” que las proteja, por lo que buscan hombres que decidan por ellas y las dominen. 

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